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ANULAREMOS NUESTROS VOTOS EN LAS FUTURAS ELECCIONES (DE CONCEJALES),
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miércoles, 16 de marzo de 2011

El lobby nuclear de la Concertación

Sergio Bitar, incentiva el uso de la Energía Nuclear en Chile

Por Pablo Ramírez Torrejón.

Con este tipo de noticias, de personeros de la concertación quieren que uno vote por ellos las próximas elecciones, la tapa será mas grande que la primera detonación nuclear de Nagasaki. Debe ser muy bueno el Lobby que existe en este tipo de negocios o más bien dicho el billetito que debe estar corriendo bajo la mesa. Si lo único que ha querido siempre Francia en Chile, es tener un lugar para guardar los desechos atómicos, que según cuentan las malas lenguas hace varios años los esta ingresando a Chile, con otro tipo de nombre.

Franceses y rusos comienzan a posicionarse en el país para promocionar sus plantas: El lobby nuclear europeo aterriza en Chile.Mientras la comisión especial que nombró la Presidenta Bachelet prepara un informe que presentará en octubre, representantes de compañías de ambas naciones se han instalado con la mira puesta en el largo plazo. Citas con empresarios, invitaciones a esos países y presentaciones en el Congreso son parte de la estrategia de venta.

Un pequeño cóndor dorado, pero dado vuelta sobre un galardón de madera, fue el regalo que le hizo el grupo ecologista internacional Greenpeace al presidente del PPD, Sergio Bitar, en el día del Medio Ambiente. Según ellos, se lo merecía por el "condorazo ambiental" que se anotó el timonel oficialista al incentivar los estudios para el posible uso de la energía nuclear en Chile.

Existe un "déficit serio de abastecimiento de energía y agua en el norte (de Chile) y no veo otra forma, estratégicamente hablando, que no sea con energía nuclear para desalinizar agua de mar, y con esto resolver los problemas de la agricultura y minería", alega desde su oficina de calle Santo Domingo.

Esta sería una de las razones que lo llevó a reunirse hace un mes con la "comisión Zanelli", grupo asesor ad hoc que nombró la Presidenta Michelle Bachelet hace un año, y que después de regresar de la gira que realizaron con la Mandataria a Japón esta semana debería entregar un informe con los resultados de la investigación.(COMISIÓN ZANELLI: Las áreas clave del informe nuclear)

Bitar ha sido uno de los más comprometidos impulsores de la agenda atómica nacional, y sus viajes a Suecia, Alemania y Francia para investigar sobre la materia dan cuenta de ello. Su última visita se desarrolló en tierras galas, lugar donde se reunió con representantes de la empresa estatal Electricité de France, con quienes conoció el trabajo que se realiza en la planta nuclear Penity, en la región de Normandía.

Cercanos al ex ministro de Educación afirman que sería precisamente esta última nación la más interesada en desarrollar un plan energético atómico en nuestro país. Por eso, a través de su embajada en Santiago el gobierno de Nicolás Sarkozy le habría extendido una invitación a Bitar para que nuevamente cruce el Atlántico a fines de octubre.

Aunque según la misma fuente Bitar estaría formando un equipo junto al ministro de Energía, Marcelo Tokman, para comenzar una agenda de trabajo con la comisión de energía nuclear francesa y "generar una instancia conjunta que terminará con una invitación para que (la agencia nuclear gala) venga a ver in situ la realidad energética nacional", al ser consultados por este diario respecto del viaje, ambos personeros lo negaron terminantemente.

Con todo, Bitar recalca que "siempre habrá lobby (...), es natural, está en los negocios", al tiempo que insiste en la necesidad de que el Estado chileno juegue un papel protagónico en la materia.

Asimismo, sostiene que "se debe afinar ahora una política nacional, luego de las conclusiones de la comisión Zanelli, y debe hacerse en los más altos niveles del Estado, el cual debe jugar un papel crucial. Los chilenos no debemos adentrarnos a tomar ninguna decisión si no tenemos una base propia de reflexión, de equipos, de gente, de políticas, de instituciones, de normas, que nos hagan avanzar a paso muy seguro. No podemos entrar a depender de terceros de manera improvisada".

Rusia entra al ruedo

Francia no es el único país que ha comenzado a hacer lobby en Chile. Luego de un receso de más de 20 años -debido principalmente a las tragedias ocurridas en Three Miles Island, Estados Unidos, y Chernobyl, en la ex URSS- la oferta nuclear avanza. Especialmente gracias a la creciente percepción negativa que tiene la opinión pública respecto de los combustibles fósiles, principales responsables del efecto invernadero en el planeta.

Según la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), en la actualidad hay 450 reactores nucleares en 32 países, otros 25 en construcción, 40 proyectos ya aprobados y 75 propuestas para construir futuras plantas.

Con argumentos como esos ha comenzado a desarrollar su lobby ante las autoridades nacionales la Corporación Nuclear Eléctrica (CNE), filial chilena de la compañía privada rusa Intermash, formada hace dos años para explorar el desarrollo de una agenda nuclear en Chile.

En ese lapso ha emprendido una ambiciosa agenda de reuniones y contactos con personeros políticos, parlamentarios y empresarios nacionales; y su director ejecutivo, Anatole Gubin, domina a la perfección el español.

Sentado tras su escritorio, que está lleno de tarjetas de presentación de un sinnúmero de personas, dice que "se necesita una mayor voluntad política" para implementar la energía nuclear en Chile.

Mientras tanto, no ha perdido el tiempo. Ya entabló conversaciones con el alcalde de Antofagasta, Daniel Adaro (independiente, ex DC), con quien planea hacer un seminario sobre el tema en noviembre.

Con el rector de la universidad de Antofagasta, Luis Alberto Loyola, asegura estar afinando un plan para desarrollar carreras como hidráulica, matemáticas, física y materias afines al desarrollo nuclear en esa casa de estudios.

Y hasta tiene un mapa -de Google Earth- que presentó en julio en el Congreso, con la ubicación exacta que podrían tener las futuras plantas (un total de seis en un plazo de 12 años) de 500 MW, en las cercanías de Tal-Tal. (Puede ser otro Chernobyl 1986)
El proyecto que pretenden vender es la construcción de un reactor de la denominada "tercera generación", muy similar a otro que ya instalaron en Finlandia hace algunos años. En principio, el 50% de la inversión para la construcción de la planta estaría en manos de la empresa estatal rusa "Atomstroyexport", mientras que la otra mitad podría correr por cuenta del empresario minero Leonardo Farkas y un inversionista brasileño con interese en Chile, con los cuales la firma rusa habría sostenido conversaciones al respecto.

"Trabajar con Rusia tiene muchas ventajas -opina Gubin- porque nunca va a ejercer un control político (sobre decisiones sensibles) y es abierto a la transferencia tecnológica", o sea, a la adquisición de insumos de terceros países.

De acuerdo a las cifras que maneja la filial de Intermash, Chile necesitará 12.000 MW más de energía en los próximos 12 años. Y si la construcción de una central como las que ofrece Francia (de 1.000 MW) cuesta del orden de US$ 2.500 millones, Gubin explica que dos centrales rusas de 500 MW cada una sólo costarían US$ 1.500 millones.

Invitaciones a Europa

Para fines de octubre -coincidiendo con el viaje que realizaría la otra comitiva a Francia- la compañía rusa invitó a una delegación de senadores integrada por Ricardo Núñez (PS), Jaime Orpis (UDI), Baldo Prokurica (RN) y Adolfo Zaldívar (DC), todos ellos miembros de la comisión de Minería y Energía del Senado, a Balakova, una pequeña localidad ubicada a orillas del río Volga, mil kilómetros al sur-este de Moscú.

El presidente de la comisión, Ricardo Núñez, está consciente de las sensibilidades que despierta el tema nuclear en el país. Pero también defiende que este tipo de viajes debe hacerse durante el transcurso de una investigación más amplia. "Lo que decidamos hoy repercutirá en las próximas generaciones, por lo que hay que ser muy rigurosos", opina. Y subraya que "si Chile quiere dar el salto al futuro debe optar por plantas de última generación".

Como aquella que van a ver a Rusia, la cual está emplazada en un sector donde hay otras dos centrales en las cercanías, una hidroeléctrica y otra a carbón. "La idea es concientizar a los senadores respecto del impacto ambiental de cada una de ellas, cosa que se puede apreciar a la vista", concluye Gubin.

El lobby nuclear partió con todo.

COMISIÓN ZANELLI: Las áreas clave del informe nuclear

La "comisión Zanelli" -llamada así por el físico Jorge Zanelli, que encabeza el equipo que asesora a la Presidenta Michelle Bachelet en el posible uso de energía nuclear en el país- fijó este mes como plazo para entregar un informe con las conclusiones sobre la materia.

Precisamente, el presidente de la comisión acompañó a la Mandataria en la gira que realizó esta semana a Japón, país que obtiene el 25% de su energía a través de los 55 reactores nucleares repartidos en su territorio.

Según el presidente del PPD, Sergio Bitar -quien se reunió con la comisión-, la fecha de entrega del mismo no será antes de octubre. Lo importante, asegura, es que se necesita un "plan preciso de estudios sobre temas clave en un plazo que no exceda de 2010".

Explica que estos estudios dicen relación con seis áreas esenciales: recursos humanos; normas respecto de emisiones de radiactividad; creación de instituciones que regulen el funcionamiento de las plantas y el manejo de residuos; cuáles son las tecnologías y costos alternativos de implementar centrales nucleares; abastecimiento de uranio, y un rol protagónico del Estado en la administración y control de las futuras plantas.

Enviado por Pablo Ramirez Torrejon el 09/09/2007 a las 19:37

El Hospital de Talca.

Lun Abr 27, 2009
Cómo es el día a día del recinto donde el viernes murió una niña por sobredosis de morfina:
La realidad a tajo abierto del cuestionado Hospital de Talca Una mujer dio a luz a su quinto hijo, pero había sido operada hace un año para no embarazarse más. Una joven espera que le atiendan dos fracturas por un accidente en auto hace 18 días. A su lado, un hombre con cálculos renales lleva dos días retorcido por el dolor esperando ser operado. Así es la rutina del sanatorio más cuestionado de Chile.


Andrea Sierra El Mercurio 26 de abril de 2009
Desde Talca
"No hay camas, vuelva mañana". Elizabeth no puede creerlo. Asegura que tiene 41 semanas de embarazo, y aunque la matrona le había dado hora para dar a luz el 15 de abril, una semana después nuevamente tiene que volver resignada a su casa con el bolsito con motivos infantiles bajo el brazo.
La razón sigue siendo la misma: no hay espacio para atenderla. Es mediodía del jueves y afuera del Hospital de Talca sólo se oyen lamentos. Carmen, de 42 años, estuvo dos años esperando por una interconsulta para su hijo, de siete. Ayer la llamaron para informarle que hoy finalmente la atenderían. Aprovechando el viaje -pues viene en bus desde San Clemente, a media hora de Talca- cuenta que pasará a visitar a su vecina, que en enero de 2008 fue operada en el mismo hospital para no tener más hijos. Acaba de dar a luz otra vez. "Le dijeron que al parecer la operación no resultó, así que ahora lo harán de nuevo. Ya tiene cinco niños", comenta con una tranquilidad que impacta. A su lado, María Amigo (jubilada por invalidez) abraza a su hija Silvia, que apenas camina, mientras sujeta su cuello ortopédico con evidente dolor.

El 5 de abril tuvo un accidente en auto y fue de urgencia al hospital, pero la enviaron de vuelta a casa, argumentando que no tenía nada. Durante nueve días Silvia lloró y se quejó. La familia, sus dos padres pensionados y el esposo cesante juntaron dinero y la llevaron a la Clínica del Maule, donde un escáner reveló que tenía dos piezas cervicales quebradas. María estaba tan desesperada, que volvió al Hospital de Talca y durante todo un día esperó a algún doctor para pedirle ayuda, pues no tenían más recursos para seguir pagando servicios privados. Aunque no se conocían, el doctor Luis Jaime (que ahora es el director subrogante) la escuchó. Gracias a él, hoy su hija fue atendida por un neurocirujano, una de las especialidades que más escasean en Talca. "Vengo al hospital para morirme"

En urgencia la situación no es mejor. Son las cuatro de la tarde y María Oriana Márquez, que vino de San Javier, lleva casi cinco horas esperando por atención. "Se puede llegar a morir la gente acá, y nadie hace nada", dice con frustración. Un poco más allá, un hombre se retuerce de dolor y se le caen las lágrimas. Su esposa, Rosa, explica que ya han venido tres veces a urgencia en los últimos dos días. "Le dijeron que tiene cálculos renales, pero como no hay espacio para operarlo, le ponen una inyección y lo mandan pa' la casa", dice con rabia. Treinta personas más atiborran la sala de espera. "Me duele el estómago", se queja un joven en las cercanías del recinto asistencial. "Vengo al hospital para morirme de una vez", dice a modo de broma. Tras el intercambio de guaguas, la muerte de cinco recién nacidos por leche contaminada y la muerte de una pequeña por sobredosis de morfina, el miedo se instaló entre los pacientes. "Con todo lo que pasa, hay que ser valiente no más. Da susto traer a los hijos. Uno no sabe si saldrán vivos, pero como no hay otros medios...", opina resignada la señora María, que viene de San Rafael. A golpes con los funcionarios Pero los pacientes no son los únicos que sufren en el Hospital de Talca. "Siento tanta rabia por el sistema; está colapsado", dice Angélica Rodríguez, encargada de controlar a los pacientes que llegan a Urgencia y determinar su estado de gravedad para que luego sean atendidos. Cuenta que como las camas escasean, los boxes de urgencia y las camillas son usados en su mayoría para pacientes hospitalizados que quedan en Urgencia a la espera de un espacio dentro del hospital. Por eso, muchas veces sólo hay una camilla para que el doctor atienda a los recién llegados, lo que genera esperas de hasta seis horas.

"¿Y quién se lleva los malos ratos? La persona que pone la cara; o sea, yo", se responde sola. Claro que cuando se trata de pacientes graves, ella misma se encarga de intentar que les abran un espacio. "Trato de dar lo mejor, pero uno se endurece... Yo ya no sé llorar", confiesa. Los más complicados son los pacientes enfermos, pero sin riesgo vital. "Para las personas queda la sensación de ser pasadas a llevar, que la situación no es equitativa", explica el doctor Héctor Contreras, de la unidad de Emergencia. Y eso genera otro grave conflicto al interior del cuestionado hospital: los altercados entre pacientes y funcionarios. De ello da fe la enfermera Pamela Labarca, quien -en marzo pasado, cuando trabajaba en Oftalmología del Centro de Diagnóstico (CDT) del Hospital de Talca- fue agredida a puños y patadas por una paciente. Esta semana, cuenta ella, otra persona intentó pegarle a un médico porque no atendía a su esposa.

¿Cuál es el problema de fondo? Que en el Hospital de Talca sólo hay capacidad para atender a cuatro de cada diez enfermos que llegan, explica el recién renunciado director del hospital, Patricio Vildósola (ver entrevista). Y son muchos los que quedan fuera si se toma en cuenta que a este recinto son derivados enfermos de los otros 13 centros asistenciales de la Región del Maule. A ello se suma la falta evidente de médicos especialistas, como los que atienden a grandes quemados, que en Talca simplemente no existen, reconoce el nuevo director (s), Luis Jaime. Recién a fines del año pasado llegó un radiólogo. Hay apenas ocho anestesistas, pero se necesitan 16 y cuatro neurocirujanos. Todos para atender a un universo de un millón de personas, comenta Jaime. De hecho -explica- muchos doctores que no son especializados deben cumplir con esas funciones para poder atender a los pacientes. "Cuando te tiran el piño de gente, las posibilidades de errores son todas", asegura Vildósola. Bien lo sabe Orlando Alfaro, uno de los pocos anestesistas del Hospital de Talca. Cuenta que cuando hace turno en urgencias, muchas veces ha debido poner hasta 25 anestesias en una jornada. Y a veces simplemente no da abasto. Es entonces cuando el obstetra toma su lugar y coloca la anestesia peridural a las embarazadas. "Nos sacamos la mugre, hacemos los mejores esfuerzos, pero ¿hasta qué punto podemos dar más?", se pregunta José Aguilar, jefe de Servicio de Orientación Médica y Estadísticas, mientras intenta derivar sin éxito a Santiago o a Concepción a un enfermo con aneurisma.

Patricio Vildósola, el director renunciado, desnuda las causas de la crisis: "Hay capacidad para atender el 40% de los enfermos" -¿Cuáles son los problemas reales al interior del hospital? -Uno es la infraestructura, un hospital del siglo pasado con todo lo que eso implica: desde las cañerías a las luces malas. -¿Qué otros problemas tiene? -En la parte camas no estamos bien. Pero no es una cuestión de catres, porque Farkas podría decir: "Acá les regalo cien camas". Está todo lo otro. Son 540 camas, que aumentarán en 100 más en cuatro años, pero igual no vamos a dar abasto para lo que se requiere. La demanda en salud sobrepasa con creces lo que tenemos. Además, hay que detectar la demanda real, porque una parte es la gente que va a golpear la ventanilla a pedir hora, pero si tú eres pobre y te tienes que operar en el hospital, quizá tengas miles de dificultades para llegar, cuando llegues te encuentres con una enorme fila y cuando logres acceder te des cuenta con que estás en el lugar 20 para ser atendido en tres meses más. Entonces el ambiente que eso genera es "para qué voy a ir al hospital si no hay hora, para qué voy a ir si no hay cardiólogos".

-¿Qué especialistas son escasos? -Hay problemas con horas quirúrgicas para todo tipo de cirugías y en casi todas las especialidades. Eso tiene que ver con que hay una oferta de médicos y horas disponibles para atender a determinado número de pacientes. Y lo que sobra se va a acumulando más de seis meses, más de un año o hasta más de dos años, que es la lista de espera. No es que los colegas no quieran atenderlos, sino que la gente es mucha. -¿Qué pasa en urgencia? -El servicio de urgencia no sólo requiere cupos y boxes para atender, sino médicos que sepan solucionar problemas de urgencia. Somos el hospital que está cerca de la carretera y recibimos derivaciones de 13 hospitales. Si hay un choque o se cae un obrero, necesitamos -como todos los hospitales del mundo- traumatólogos permanentes. Si un niño se cae, se le produce un coágulo en la cabeza y hay que operarlo urgente, necesito un neurocirujano. Ese tipo de recursos es muy escaso. Tenemos traumatólogos, pero no en urgencia. Tenemos neurocirujanos, pero con una cobertura de tres personas para los 7 días. Mientras yo estuve ideamos una solución. -¿Qué cosa? -Comprar servicios con un contrato a todo evento las 24 horas del día a un grupo de neurocirujanos por un monto específico y aterrizado. Planteamos la idea a las autoridades, pero nos dijeron que no se podía. Con los traumatólogos planeábamos lo mismo. Entonces es frustrante. Yo hacía de amateur para administrar una empresa súper complicada, y pasa lo de la chiquita. Entonces me veo en la obligación de renunciar.

-¿Y qué se puede hacer para mejorar las condiciones del hospital? -Me interesa que los expertos en gestión se preocupen de una vez por todas y pongan gente a administrar esta macro empresa, gente de la alta gerencia pública, y que les paguen lo que les tengan que pagar. Por ejemplo, un porcentaje altísimo de las enfermeras están destinadas a hacer administración, porque la ruma de papeles y oficios que pasan por la dirección del hospital y se desparraman es enorme. Una tremenda burocracia. Entonces tienen que dedicarse a eso y no pueden atender a los enfermos. -

¿Este es el peor hospital de Chile? -No sé si el peor, pero tiene problemas. -¿Cuál es la explicación para tantos errores que se han cometido? -La demanda que tiene este hospital es extraordinaria. La región tiene un millón de habitantes y el 80% se atiende por estrato bajo de Fonasa. Todos ellos llegan al hospital. Obviamente que la gente se queja, porque si tienes una oferta para atender cien, pero te llegan diez mil, lo menos que se produce es una frustración del usuario. Dependiendo del nivel cultural, se dan media vuelta y se van. Otros echarán un par de garabatos a algún funcionario y otros agreden. Por el lado de los empleados, la gente ya no quiere ni trabajar, porque dicen: "Yo estoy aquí, tengo capacidad para que pasen 100, pero hay mil afuera. ¿Qué hago?". Entonces la relación funcionario-paciente es perversa, está cargada de frustración, se hace violenta y pasa lo que conocemos. Hay médicos y enfermeras que se enojan, andan de mal genio, gritan, y más encima se les dice que hay que llenar tal documento y certificar cosas.

¿Quiénes han administrado el hospital en los últimos cinco años? Doctores con 20 años en la trinchera. Pero todo el empeño que le pongas no es suficiente, porque ninguno es experto en gestión. Si se quiere resolver esto realmente tiene que entrar la alta gerencia pública a administrar este hospital. Que reconozcan que podemos atender a la mitad de la gente. -¿Qué capacidad real tiene el hospital? -Para atender un 40% de la demanda que recibe. El otro 60% son las listas de espera, las consultas de más de un año, los exámenes de más de un año. Es frustrante